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Presidente de Costa Rica defiende su reforma para acabar con el déficit fiscal

El presidente de Costa Rica defendió este jueves su reforma para atajar el déficit fiscal, uno de los problemas principales del país según él, y anunció un plan para reducir el desempleo.

El déficit del país centroamericano alcanzó el 6,2% del PIB en 2017 y cayó levemente al 6% el año pasado, según datos oficiales. El Congreso aprobó en octubre una reforma que contiene nuevos impuestos para reducir el faltante.

Al presentar su primer informe de labores ante la Asamblea Legislativa, Carlos Alvarado recordó que un año atrás asumió el poder con el compromiso de proteger el país del «riesgo inminente de una crisis económica y social debido al déficit fiscal tan alto».

«Estuvimos al borde de la quiebra, pero Costa Rica fue capaz de tomar una decisión valiente, un cambio difícil pero necesario», indicó Alvarado sobre la reforma.

El mandatario afirmó que el país aún debe mejorar la recaudación de impuestos y ser más eficiente en la inversión pública.

«Luego de estos casi 365 días de dirigir el país, hay tareas pendientes en materia de saneamiento de las finanzas públicas y la eficiencia del Estado, pero podemos decir que Costa Rica fue capaz de estabilizar su economía y lograr mayor confianza y tranquilidad», dijo.

Alvarado mostró asimismo su preocupación por el desempleo, que el año pasado alcanzó un 12% de la población económicamente activa, la tasa más alta de los últimos años.

Para enfrentarlo, propuso acciones en educación, capacitación e inclusión social, así como impulsar los sectores productivos más intensos en generación de empleo y mejorar el acceso al crédito para los sectores productivos.

Alvarado también planteó un conjunto de obras públicas en marcha y otras que están por iniciar para mejorar la circulación en las congestionadas vías del país y modernizar su rezagada infraestructura.

El presidente mencionó también la ampliación de los principales aeropuertos del país y los planes de construir un tren eléctrico metropolitano y un tren de carga en el Caribe.

En materia de seguridad, destacó que su gobierno impulsó una estrategia para reducir los homicidios, que en 2017 alcanzaron la cifra de 12,1 por cada 100.000 habitantes, y en 2018 bajó levemente a 11,7 por 100.000.

Esos datos superan el promedio mundial de 5,3 homicidios por 100.000 habitantes en 2015, según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

«Hemos impulsado una estrategia basada en el análisis técnico, estadístico y la excelencia operativa», dijo sobre las acciones de seguridad.